
Poner en evidencia nuestras ilusiones construidas a través de nuestras heridas y pensamientos (influencias culturales, sociales, familiares, etc.)
La ayahuasca es una bebida preparada a base de plantas amazónicas que, al beberla, actúa sobre los cuerpos, tanto físico como sutiles (vital/emocional/mental).
De hecho, al consumirla, permitimos que su frecuencia entre en resonancia con nuestro propio campo vibratorio. Como una madre que nos acompaña a experimentar la vida con seguridad, nos invita a adentrarnos en nuestro inconsciente para ampliar nuestra presencia interior y acoger las emociones y pensamientos reprimidos.
En el cuerpo, esto a menudo se traduce en purgas: vómitos, lágrimas, movimientos, que permiten liberar tensiones, memorias y creencias cristalizadas.
Este movimiento energético abre después un espacio interior de claridad, con más distancia respecto a nuestra historia personal, lo que permite anclar más presencia en el cuerpo.
Es a través del cuerpo que la conciencia puede abrirse: accedemos a comprensiones profundas sobre nuestras heridas, nuestras decisiones y nuestra verdadera naturaleza.
La música
Los sonidos, y especialmente la música, juegan un papel esencial en el ritual acompañado por la ayahuasca. A través de sus vibraciones, acompañan los viajes interiores, dan forma a la energía, sostienen los momentos de confusión y ayudan a atravesar los pasajes más intensos.
Cada canto, cada sonido, viene a dialogar con nuestro propio campo energético, para guiarnos hacia nuestra verdad profunda, la conciencia.
Nos permite:
Ayahuasca, camino de conciencia
Recibir las emociones, no como olas que nos abruman, sino como mensajeras al servicio de nuestras aspiraciones profundas
Acceder corporalmente, es decir, celularmente, a una frecuencia cristalina para purificar los egregores (= agregación de pensamientos que se densifican)
Una experiencia multidimensional
Una experiencia que se vive
- cultivar la humildad, la aceptación y la acogida
- estar disponible y curioso, salir de sus convicciones
- respetar el marco establecido, sus propias necesidades y las de los demás
Una experiencia que se prepara
- un viaje que implique otra cultura y un nuevo entorno
- un compromiso contigo mismo, que implique cuidar tu cuerpo
- una confianza en el viaje, que se construye con el facilitador
Una experiencia que se integra
-
hacer el esfuerzo de mantener la visión a diario para no olvidar
-
ser honesto contigo mismo, observar sin juzgar
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responsabilizarse en la gestión de tu energía y la higiene de tus cuerpos